Memoria Viva: Pere Torrents

Murió con 98 años en diciembre. Nació y vivió en Mollet. Trabajó siempre en una fábrica textil. Estuvo casado y tiene dos hijos, dos nietos y dos bisnietos. Los políticos no van a una, decía. Ere creyente, poco practicante. Fue camillero en la Batalla del Ebro, hace más de ochenta años.

»Aún sueño con la guerra.  Yo no tuve juventud»

Le veo muy bien.

98 años, ¡eso no se cambia!

Fue a la guerra con 17 años…

Hicimos la instrucción en Marçà, en Tarragona. Con la misma ropa de casa marcábamos el paso, nada de armas.

¿No llevó armas?

Los camilleros llevábamos dos granadas. Un día me tocó hacer guardia y otro biberón me enseñó a disparar. Me puso el seguro. ¡Cogí el fusil y se me disparó ! Disparé una sola vez en toda la guerra.

¿Cómo llegó a ser camillero?

Un teniente buscaba voluntarios. Un compañero se presentó y me hizo un gesto para que yo también lo hiciera. Y lo hice.

Fue camillero en la batalla del Ebro…

Por una pasarela cruzamos el Ebro por Mequinenza la noche del día de San Jaime (25 de julio). En la otra orilla nos escondimos de la aviación franquista debajo de unos árboles. Ahí sí que tuvimos problemas. Recogimos a muchos… Quedé muy impresionado… !Iba de paisano con diecisiete años!

¿No le dieron uniforme?

Llevaba una cazadora llena de piojos y pulgas.

¿Y la comida?

¡Que va! Siempre llevaba algo en el macuto para hacer intercambio. Daba algun cigarrillo a cambio de un chusco. El oficial fumaba, que así ya se aguantaba, y yo comía un trozo de pan. Recuerdo que pasé mucha sed. Bebíamos el agua del río y muchas veces nuestra propia orina.

Fue duro.

Lo pasamos muy mal, muy mal. Desde entonces no puedo con las moscas.

¿Las moscas?

Las moscas rodeaban las heridas de los soldados que recogíamos, por la sangre. Estaba lleno de moscas, todo lleno de moscas…

¿Cuánto tiempo estuvo cruzando el río llevando heridos?

Hasta el 7 o el 8 de agosto. En Mequinenza Franco nos dió una paliza. ¡Fue terrible! Cuando nos retiramos la pasarela había sido destruida por la aviación nacional. El que llevaba la barcaza sólo aceptaba heridos y no nos quería llevar a nosotros. Le enseñé mis granadas y le dije que aquí pasábamos todos.

¡Le amenazó!

Sí señor. ¡Nos escapamos!

¿Cómo lo pasaba en el frente?

Hacía un agujero de mi tamaño en el suelo con una pequeña pala. Me tumbaba y me pasaban las balas por encima. A veces levantaba la mano para que me hiriesen y me llevasen lejos del frente. Una vez nos gritó alguien del otro bando. Nos decía que nos pasásemos al bando nacional. Tenían comida, decía. Yo no me fié. Podía haber moros al otro lado.

Y después enfermó de tifus.

Me llevaron a un hospital de Valls. Allí me lavaron bien, porqué llevaba meses sin bañarme. Le pedí a un compañero que escribiera por mi las cartas a mi familia. Yo había creado un sistema para que mi familia supiera exactamente dónde estaba. Lo escribía en las cartas y siempre sabían dónde estaba. Si lo llegan a saber los oficiales me fusilan.

¡Impresionante!

Mientras Franco avanzaba nos llevaron a otro hospital, en Barcelona. Allí le pedí a una infermera, que era de Mollet, que avisara a mi familia sobre mi estado. Y lo hizo. Después los altos cargos republicanos se fueron y nos dejaron allí tirados.

Franco ocupó Barcelona.

Desde la ventana, el 26 de enero de 1939, vi como entraban los tanques y Franco por la avenida Diagonal, donde estaba el hospital.

¿Qué hicieron los franquistas con ustedes?

Nos dieron de comer. Garbanzos, muy buenos. Después nos llevaron al campo de concentración de Horta. Allí nunca nos dieron de comer. Era horrible.

¿Cúanto estuvo allí?

Dos semanas. Un grupo de soldados nos trasladó a la Estación de Francia. Paramos a descansar y me escabullí. Les dije a los soldados que estaba tomando el sol, y como iba de paisano me creyeron.

¡Un milagro!

Sí. ¡Me podían haber fusilado ahí mismo! Siguiendo las vías del tren llegué a casa. En el grupo de amigos del pueblo éramos cinco, todos de la Quinta del Biberón. Después de la guerra quedamos sólo dos.

¿Hizo el servicio militar?

Estuve enfermo y me declararon inútil. La guerra y la dictadura fueron estúpidas.

¿Qué piensa de la política?

Los políticos no van a una. Los políticos perdieron la República, y ahora la están volviendo a perder.

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